Las fuerzas no siempre me favorecen, puesto que me cuesta por el acoso de una enorme pereza levantar la cara hacía arriba y al frente.
Acabados los incentivos que proveian energías a mi vida ya no se aligera mi estadia, ni se aleja tampoco, de pensamientos profundos.
Llego el punto en el que no estoy en uno ni el otro lado. Sólo sé que estoy aún más del lado de la insatisfacción, pero no me opongo, sino que me encamino hacía dicha inclinación.
Pese a mi propia salud mental y física, debo admitir que peregrinar de uno a otro lado es dulce, pero parece que pasar así es una manifestación de mi propia decadencia, que no haya inducción alguna. Llegará el momento en que esto será irreversible y culminará en una tragedia y en tanto, llegaré a tener culpa simplemente por la falta de decisión.
Queda poco tiempo. Mi única ventaja es la consciencia...
FONTEIUS
A el conductor titiliante, le importa un bledo el cambio de corazón de su estructura mecanizada; bajo la cual rinde sus esfuerzos. Le importa poco casi al punto de automatizarse totalmente siendo indiferente.
Pues que mas da que funcione o no. Es mejor engrasar la máquina, que cambiarla. ¿El costo sea el mismo? No,. Un cambio de motor traerá modernos cambios, buenos para la tecnología y el avance pero sin sentido para el conductor.
La ética de conservación no es imperante.
sábado, 31 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Cultivo alternativo

"Cultivo una rosa blanca
En julio como en enero
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo..." José Martí"
>>Recuerdo del 20-C<<
La expresión de cultivar una rosa para un amigo y un enemigo a la vez , además de decadente parece una ligereza de pensamiento y de existencia. ¿Acaso no es mejor cultivar amigos y no rosas?. Cultivaré un amigo, no una rosa para este mundo en el que vivo. Un amigo es un fruto dulcemente invertido. No estarás de acuerdo en cultivar planta que coseche frutos o flores para regalarlos por igual; por que nadie quiere ser un agricultor inanimado. Es por eso, los enemigos no necesitan cultivarse, los enemigos no proveen frutos; son como la mala hierba que crece alrededor de la buena cosecha y emana de cualquier parte. En cambio un amigo como toda planta que brinde frutos o flores necesitará cuidado, por que al menor descuido del tiempo invertido se dará todo por perdido.
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